Crítica de 'Beastie Boys story'


La historia de Beastie Boys es la de "tres chavales que se conocieron, se hicieron amigos e hicieron juntos toda clase de cosas locas durante más de treinta años". Así la resume uno de esos chavales, Adam Horovitz (Ad-Rock), al principio de 'Beastie boys story', versión audiovisual del libro-monumento de igual nombre que llegó a nuestras librerías en mayo del año pasado. 

En el póster lo llaman 'documental en directo', forma curiosa de decir que se trata de la filmación del espectáculo dirigido y coescrito por un viejo colaborador del grupo hip hop, Spike Jonze, director, por ejemplo, del vídeo de 'Sabotage', la segunda canción que lo cambió todo para los Beasties.

En el espectáculo, Horovitz y su compañero Michael Diamond (Mike D) repasan toda la historia del trío, desde sus inicios hardcore hasta la fase experimental de 'Hello nasty', a través de anécdotas memorables, fotos impagables y diverso metraje de vídeo que incluye grandes videoclips. Aletea la sombra del egotrip, pero sobre todo, esto es un homenaje al Beastie que falta en el escenario, el inspirador Adam 'MCA' Yauch, fallecido por un cáncer en el 2012. El grupo acabó en cuanto él se fue. Su ausencia hace que incluso los momentos divertidos del relato tengan un aire elegíaco.

A lo largo del relato, Ad-Rock y Mike D, gran pareja de anfitriones, con toda la química esperada, aprovechan para hacer algo de cómputo y autocrítica. No evitan los comentarios sobre la cruda salida del grupo de la batería Kate Schellenbach (la despidieron tras hacer migas con el productor Rick Rubin y, después, el magnate Russell Simmons), ni tienen problema en reconocer que algunas bromas misóginas de sus primeras letras daban lugar a equívoco.